Desarrollo, automatización e infraestructura para empresas que ya están operando. El software se paga una vez y se usa durante años, así que lo construimos pensando en el segundo año, no en el día del lanzamiento.
Muere ocho meses después. Cuando hay que cambiar un precio y nadie sabe dónde se toca. Cuando el que lo construyó dejó de contestar y los accesos nunca se entregaron. Cuando el sistema quedó tan amarrado a quien lo hizo que moverlo cuesta más que tirarlo y volver a empezar.
Eso no es mala suerte. Es lo que pasa cuando se construye para la entrega en lugar de para la operación. Un sistema se entrega una vez y se usa durante años, y casi todo lo que termina costando vive en esos años, no en la factura del principio.
Nosotros trabajamos al revés. Documentamos lo que hacemos, ponemos los accesos a tu nombre desde el primer día y dejamos el proyecto en condiciones de que otro lo continúe. Aunque ese otro no seamos nosotros.
El costo de un sistema no es lo que pagas por construirlo. Es lo que cuesta mantenerlo vivo.
Antes de cotizar revisamos si el problema se resuelve sin desarrollar nada. A veces la herramienta ya existe y cuesta una fracción. A veces lo que falla es el proceso, y automatizarlo solo haría que fallara más rápido.
Cuatro frentes, cubiertos por la misma gente. No tienes que coordinar al del sitio con el del correo y con el del sistema, ni servir de intermediario entre ellos cuando algo falla.
Sitios institucionales, catálogos y venta en línea, con dominio, correo y certificado de seguridad configurados y funcionando.
Aplicaciones internas, portales e integraciones por API, para los casos en que ninguna herramienta del mercado resuelve lo que tu operación necesita.
Conexión de las herramientas que ya usas para eliminar la captura manual, el doble registro y el trabajo que hoy alguien repite cada semana.
Servidores, dominios, cuentas y respaldos administrados, con monitoreo y un plan de continuidad para cuando algo se cae.
Revisión de exposición, control de accesos, doble factor, protección de correo y respuesta ante incidentes y ransomware.
Migración a Google Workspace o Microsoft 365, con la configuración y la asistencia necesarias para que el equipo la use de verdad y no vuelva al método anterior.
Integración de tu operación con la facturación electrónica, con Ecofactura como aliado comercial en el timbrado.
Mantenimiento, actualizaciones y mejoras cuando el sistema ya está en producción. Se contrata aparte y es opcional.
Formación práctica para tu equipo en las herramientas que usa a diario, porque un sistema que nadie sabe usar es dinero detenido.
Compra, configuración y puesta en marcha, dimensionada a lo que tu operación exige y no a lo que conviene vender.
Revisión de lo que ya tienes y hoja de ruta antes de que gastes en licencias, sistemas o desarrollos que quizá no necesitas.
Para negocios que hoy operan con papel y mensajería. Montamos la base ordenada, sin tecnicismos y sin pedirte que aprendas a programar.
Trabajamos con empresas privadas y con dependencias de gobierno. En lo técnico el trabajo es el mismo. Lo que cambia es el expediente, la formalidad del procedimiento y la trazabilidad de cada entrega, y así lo tratamos desde el principio.
Todo corre sobre plataformas de terceros con soporte, documentación y ciclo de vida propios. Si mañana Trexter no existiera, tu operación seguiría funcionando sobre infraestructura que no depende de nosotros.
Sin dependencias escondidas que solo se descubren el día que quieres irte. Esto es lo que te llevas siempre, esté escrito o no en el contrato.
Trexter trabaja al lado de Specter y FD Abogados. Si el sistema tiene que timbrar facturas o sostener un contrato, quien revisa esa parte ya está del otro lado de la pared y no hace falta que expliques el proyecto dos veces.
Si un proveedor esquiva alguna de estas, ya sabes algo importante sobre él.
A nombre tuyo, con tus datos y tu correo de recuperación. Es lo primero que hay que preguntarle a cualquier proveedor, porque de eso depende que algún día puedas irte.
Sigues operando. El código es tuyo, la documentación es tuya y la infraestructura es de terceros con soporte propio. Otro equipo puede tomar el proyecto sin rehacerlo desde cero.
Depende del alcance, y el alcance lo definimos antes de cotizar. Un sitio con catálogo no cuesta lo que un sistema con integraciones. Damos una cifra cerrada por escrito, no un rango que después se mueve.
Casi nunca. Una app se justifica cuando de verdad hace falta usar el teléfono sin conexión, la cámara o las notificaciones. Fuera de eso, un sitio bien hecho hace lo mismo por mucho menos.
Lo revisamos antes de proponerte reemplazarlo. Rehacer todo desde cero suele ser la salida más cara y no siempre la mejor. A veces se arregla, a veces se migra por partes y a veces sí conviene tirarlo.
Un sitio con catálogo, unas semanas. Un desarrollo con integraciones, meses. Lo que no hacemos es prometer una fecha antes de saber el alcance, porque esa fecha nunca se cumple.
Describe el problema, no la solución. Si se arregla sin construir nada, te lo decimos. Y si no somos el proveedor correcto para tu caso, también.